hice con mi nombre un cartel de neón de dos metros y lo colgué justo frente a la puerta de tu casa. lo inmortalicé con aerosol en todas las paredes de tu barrio. escribí cincuenta veces mi firma, por las dudas, si se te olvida leerla una vez, tendrás cuarenta y nueve oportunidades más. lo anoté en cada etiqueta, en cada margen, de cada hoja, de cada cuaderno. lo cosí en todos los bolsillos de todas tus camisas. me lo tatué en la frente, para que sea lo primero que veas, si la vida decide cruzarnos.

no espero que mi nombre sea lo primero que recuerdes al abrir los ojos cada mañana de tu vida pero ¿algún día me harás el favor de aprender a escribirlo correctamente?


será que la primavera esta vez vino con menos polen. no sé qué será, pero se acerca el momento en el que se me acumulan todos los asuntos pendientes del año. según lo autoprometido durante el primer minuto del 2008, me quedan 43 días para crecer lo que no crecí estas casi 22 primaveras. sí, por momentos me sorprendo a mí misma buscando alquileres en el diario y diciéndole a un ser más pequeño cosas como "no te llenés de jugo que después no vas a comer nada" ...pero "grande", lo que se dice "grande", no, no me siento.

cómo puede una sentirse grande cuando está todo el tiempo avanzando y retrocediendo, y avanzando un pelín y retrocendiendo todavía más? si tenés un buen trabajo, corrés con el estudio y estás sola cual hongo antisocial. por el contrario, si estás bien con el estudio, no te alcanza para vivir y, por supuesto, seguís sola cual hongo antisocial.

el crecimiento debería ser directamente proporcional al paso del tiempo. o al menos debería haber un sistema de indicaciones útiles, para que cada vez que uno mete la pata no tenga que volver al punto de partida y "descrecer" lo que ya había crecido.
por ejemplo, un aviso luminoso que se encienda y te diga "este idiota no es el hombre de tu vida", entonces ignorás al muchacho, seguís caminando y te ahorrás esas dos semanas* encerrada llorando con los pañuelos de papel esparcidos por toda la habitación. en ese caso, no sólo ahorrarías tiempo, también estarías ahorrando papel! pensá en todos los árboles que podés salvar si dejás de llorar por ese infeliz!

vamos con un segundo ejemplo: estás a punto de inscribirte en la universidad y plin! (sí: "plin") se enciende el cartelín y esta vez te dice "qué hacés anotandote en medicina, zopenca! si ves dos gotas de sangre y ya te baja la presión, andá y metete en artes plásticas, nena!" entonces vas, te comprás tus pincelitos y taráaan: te ahorraste dos años de indecisión vocacional.

pero no, tiene que ser así, todo bien complicado. te das cuenta de las cosas cuando ya cometiste los errores de la misma forma en que te das cuenta de que usaste violeta en lugar de magenta, una vez que ploteaste en el papel fotográfico más caro.

así es la vida, nene, parece que a los machucones se crece, así que mis queridos: a machucarse se ha dicho!


*el tiempo puede variar según el nivel de enamoramiento y sensibilidad de cada persona


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