un ochentoso viaje de vuelta, con la cabellera al viento, por la ciudad sumergida en esa nebulosa entre la dormitadura y la despertosidad.
las miradas clavadas en la nuca al bajar de un sofisticado auto con tu mejor vestido veraniego, rematado por un glamoroso gorro de lana de alpaca, producen una sensación completamente nueva. llegar a casa a las 7 a.m. y mirarse al espejo, produce una sensación destructiva.

el proceso de decadencia al empujar la femineidad al borde del abismo del "lapasamosjoya", es un momento mágico.

tres pequeñas cosas para volver al mundo lentamente:
· documentación fotográfica
· un café con leche
· reír sola